El tres es picadura de mosquito.
Cuando llegas al cuatro te preocupas
y ya llegando al cinco vuelves grupas
huyendo así del número maldito.
No te esfuerces, Inés, que intentos vanos
son transmutar en rosas las lechugas,
ocultar con potingues las arrugas
o detener el tiempo con las manos.
Sabiendo que tu edad es un arcano,
caminas sin rubores por la vida.
jurando que ha tenido Cronos fallos.
Corrígete, mujer, que aunque malsano,
algo tendrás do el pensamiento anida
y tú has pasado diez, sin cumplir años